Ya que el cantón es atravesado por la cordillera denominada Nhungañan (ramificación de la cordillera andina) que nace en los Andes, cuenta con una gran variedad de climas, como el subtrópico en el alto de su cordillera hasta el trópico en las partes bajas, donde existen gran variedad de flora y fauna silvestre.

Rica en fuentes hidrográficas como son San Pablo en la parroquia matriz, y los ríos Guasaganda en la parroquia rural Guasaganda y Quindigua en la parroquia rural Pucayacu reserva de especies de peces propios de esta región. En las zonas de montaña existen cascadas naturales como la cascada de la montaña del Oso, las cascadas de las Pirámides en la parte occidental, el agua de estas cascadas tiene un muy bajo nivel de oro. Además el subtrópico de la Maná brinda una gran variedad de frutas como naranja, mandarina, zapote, achotillos, naranja lima, mandarinas, que están siendo exportados a otros lugares del ecuador.

La Mana

La Maná, está ubicada en las estribaciones de la cordillera occidental de Los Andes, en la provincia de Cotopaxi, Morfológicamente se ubica sobre una llanura de pie de cordillera compuesta de depósitos aluviales cubiertas de cenizas y arenas volcánicas de origen desconocido. La cabecera cantonal se asienta sobre una terraza aluvial antigua del río San Pablo. Tiene varios pisos climáticos que varía de subtropical a tropical. Su altura es variable de 200 a 1150 msnm.

El cantón La Maná, posee encantos naturales impresionantes. Bosque húmedo, senderos ecológicos, ríos, valles, espectaculares miradores, ruinas arqueológicas, espacios ideales para el trekking y ciclismo de montaña, entre otros atractivos, hacen de esta ciudad un sitio perfecto para el turismo.

Ubicada en el límite entre la Serranía y el Litoral, esta urbe además tiene un singular circuito de caídas de agua. El lugar es el principal encanto natural y ha sido bautizado como el ‘imán’ turístico del subtrópico de Cotopaxi. Hasta allí llegan cada semana fotógrafos, aficionados al avistamiento de aves y personas que buscan aliviar dolencias en las refrescantes aguas de las chorreras.

La Maná se caracteriza por su actividad eminentemente agrícola, pecuaria, minera y también por la elaboración de mármol, sin embargo esta es una actividad disminuida por la necesidad de tecnología adecuada para competir en el mercado.

Las 7 cascadas del Zapanal

Se encuentran ubicadas a tan sólo una hora de La Maná, a 14 km, por una carretera secundaria que lleva a Estero Hondo. Desde el recinto la Envidia se realiza una caminata de 1 kilómetro por el bosque al cerro La Olivita. Un paraíso con vista espectacular debido a la impresionante caída de sus aguas cristalinas y frías, en un ambiente totalmente inigualable; un refugio de descanso donde sentirá la naturaleza y respirará aire puro. Aquí, no solo podrá caminar por limpios senderos, escuchar el silbido del viento y el trinar de los pájaros, sino conocer árboles como el “pachaco”.

El atractivo de las siete cascadas es de carácter natural, rico en fauna y flora en medio de un bosque húmedo tropical. Las extensas plataneras conducen hasta las Chorreras del Zapanal, la tierra de las siete cascadas.

  • La primera cascada denominada “Chorrera San Martín”: Se encuentra a 10 minutos de caminata, desde el puente del río Galope. En donde podrá hacer un descanso y observar como el agua corre con fuerza para formar el río Galope.
  • La segunda cascada “Chorrera Escondida”: Se encuentra oculta entre grandes piedras, y a la derecha, se halla la cascada de San Martín.
  • La tercera cascada “La Muerte”: Se encuentra a pocos minutos de la cascada conocida como “Chorrera escondida”, donde podrá beber agua para calmar la sed. Tiene una altura de 95 metros aproximadamente.
  • La cuarta es la cascada de “El Amor”, es un refugio para los novios.
  • La quinta cascada “La cascada del tobogán”, se encuentra a cinco minutos de la cascada de “El Amor”; es la mejor de todas es el sitio preferido por los bañistas por el tobogán natural que ha sido formado por el corrientoso caudal de agua y en donde puede adquirir un maduro con queso, un vaso de cola o un arroz con pollo.
  • La sexta y la séptima se llaman “La tina de piedra” y la “Piedra de los arrepentidos” desde donde se observa el verdoso paisaje y donde el clima fresco abraza el cuerpo de los seres humanos invitando a retornar pronto.